TRES MINUTOS DE COLOR

El día 6 de febrero de 2017 mi novela "Tres minutos de color", saldrá al mercado. Más de 7 años me ha llevado terminarla. No ha sido fácil verla publicada por el riesgo que le supone a un editor. Y es que mezclar el género policiaco con el paranormal o fantástico no es cosa baladí. Si a esto le añades que gran parte de la trama versa sobre las denominadas Experiencias Cercanas a la Muerte, en una sociedad, la Europea, en la que nos aterroriza todo lo relacionado con el fin de la vida, y a pesar de ser el gran miedo ni siquiera tratamos de comprender su significado, el riesgo editorial se multiplica. No así en Estados Unidos, Asia y Sudamérica, donde la visión del más allá es muy distinta. Y a pesar de todo he logrado que se suba al mismo barco una editorial como Alrevés, conocida por su incuestionable calidad a la hora de editar historias negras. Puede que suene a tópico, a frase manida, pero creo que la espera ha valido la pena y que mi novela ha sido editada por quien lo merecía. Una suerte de reciprocidad sentimos los componentes de Alrevés y un servidor cada vez que hablamos del modo en el que nuestros destinos se cruzaron. "Tienes ADN de Alrevés", me soltó uno de sus editores en el transcurso de un certamen literario mágico como es el de Las Casas ahorcadas de Cuenca. Y yo le dije que puede que tenga razón, pero callé en ese instante que estaba a punto de terminar la novela más importante para mí hasta la fecha. Unos meses después, no demasiados, llegamos a un acuerdo verbal que jamás se deshizo. Como dijo el maestro Juan Marsé, "para escribir una novela solo hace falta tener una historia que contar, saber cómo contarla y tener ganas de hacerlo". Al ver que cumplía con las mínimas premisas, me lancé a escribir "Tres minutos de color". Espero y deseo que os atraviese el alma como a mí lo ha hecho mientras me he documentado y la he escrito. Solo os avanzaré que la idea inicial de esta novela arranca una noche gélida a escasos kilómetros de Sarajevo, (Bosnia), donde en compañía de una intérprete lugareña tuvimos que enfrentarnos a la desolación que supone toparse con una fosa común. "¿Cómo podéis gestionar este horror?", le pregunté . La respuesta me la dio una hora más tarde, cuando ya camino de Sarajevo nuestros cuerpos trataban de recuperar el calor en el interior de un vehículo de Naciones Unidas: "Queriendo creer que no todo acaba aquí".